Imagina esto: es viernes por la tarde, el WOD ha sido brutal y el sudor aún no se ha secado. En lugar de irse a casa, el grupo se queda en el box, rodeado de kettlebells y colchonetas, con unas cervezas (o refrescos) en la mano. Alguien dice: «¿Jugamos al Yo Nunca?» Lo que sigue es una cascada de confesiones tan épicas como un franquicia de Murph, revelando los secretos más oscuros, las anécdotas más hilarantes y los pecadillos más gloriosos de la comunidad crossfit. Este no es un juego para principiantes; es el yo nunca nunca crossfit en estado puro, donde las únicas reglas son la honestidad y no tener miedo a admitir que alguna vez te has escondido en el baño para evitar los burpees.
Prepárate para reír, para asentir con complicidad y para descubrir que, en el fondo, todos los que levantamos hierro y gritamos «time!» tenemos nuestras pequeñas (o grandes) miserias. ¿Crees que eres el único que ha hecho trampa en el conteo? ¿O que ha fingido una lesión para salir del box? Aquí vas a encontrar tu tribu. Vamos a destapar las 100 confesiones más brutales que solo se atreven a salir a la luz cuando se juega al yo nunca nunca entre crossfitters.
¿Cómo se juega al Yo Nunca Nunca?
Es muy sencillo. Los jugadores se sientan en círculo. Una persona por turno dice una frase que empiece por «Yo nunca…» seguida de algo que supuestamente nunca ha hecho (por ejemplo, «Yo nunca he usado calcetines diferentes en un WOD»). Todos los que SÍ lo han hecho, deben admitirlo y normalmente toman un sorbo de su bebida o bajan un dedo. El juego continúa con el siguiente jugador. La gracia está en descubrir las experiencias compartidas y en las confesiones más sorprendentes. ¡Simple, adictivo y perfecto para romper el hielo después de entrenar!
100 yo nunca nunca crossfit: Confesiones de Box
- Yo nunca he mirado el WOD la noche anterior y he pensado en fingir una enfermedad.
- Yo nunca he usado la misma camiseta sudada dos días seguidos.
- Yo nunca he «perdido» la cuenta de mis repeticiones en un AMRAP.
- Yo nunca he puesto menos peso del prescrito en el entrenamiento y he hecho como si nada.
- Yo nunca me he quedado mirando el reloj deseando que el tiempo pase más rápido durante un EMOM.
- Yo nunca he buscado en Google «¿es normal que me duela aquí?» después de un nuevo movimiento.
- Yo nunca he dicho «solo hoy» para saltarme la parte de la movilidad.
- Yo nunca he comparado mis tiempos en el pizarrón con los de alguien a quien no soporto.
- Yo nunca he usado bandas elásticas para un pull-up y he sentido que era una trampa.
- Yo nunca he soltado un eructo (o algo peor) durante un peso muerto pesado.
- Yo nunca he fingido que sé hacer double-unders perfectos hasta que el coach me pilla.
- Yo nunca he llegado tarde a propósito para saltarme la parte del calentamiento.
- Yo nunca he bebido agua directamente del grifo del baño del box.
- Yo nunca he odiado con toda mi alma el sonido del timbre del intervalo.
- Yo nunca he visto a alguien hacer un movimiento mal y no he dicho nada por no ser «ese pesado».
- Yo nunca he subido una foto al Instagram donde se me vea muy bien, justo después de haber abandonado el WOD mentalmente.
- Yo nunca he usado calcetines que no combinan porque eran los únicos limpios.
- Yo nunca he pensado que el coach me tiene manía cuando me corrige.
- Yo nunca he reutilizado unos leggings sin lavar porque olían «aceptable».
- Yo nunca he tomado un batido de proteínas que sabía a tiza y he sonreído como si estuviera bueno.
- Yo nunca he mentido sobre mi PR (Personal Record) para impresionar a alguien.
- Yo nunca he escondido mi botella de agua para que no me la confundan.
- Yo nunca he hecho un scaled version del WOD y he puesto en el pizarrón que fue «Rx».
- Yo nunca he susurrado «por favor, que no sea running» al entrar al box.
- Yo nunca he sentido envidia profunda de la persona que tiene unos Nanos nuevos.
- Yo nunca he fingido que me duele la muñeca para no hacer snatches.
- Yo nunca he tardado 10 minutos en elegir la música perfecta para mi sesión.
- Yo nunca he sudado tanto que he dejado un charco en forma de silueta humana en el suelo.
- Yo nunca he comido comida basura justo después de un WOD brutal, arruinando todo el esfuerzo.
- Yo nunca he buscado desesperadamente un hueco en la pared para apoyarme y no caer redondo después del entrenamiento.
- Yo nunca he pensado que las dominantes kipping son un invento del diablo.
- Yo nunca he usado el rodillo de foam rolling como almohada durante la explicación.
- Yo nunca he odiado la palabra «burpee» más que cualquier otra palabra en el diccionario.
- Yo nunca he visto a alguien hacer muscle-ups y he sentido una mezcla de admiración y odio.
- Yo nunca he llevado la misma toalla toda la semana.
- Yo nunca he «olvidado» mi cinta de manos para no hacer toes-to-bar.
- Yo nunca he mirado con desprecio a la persona que llega con un outfit completamente coordinado.
- Yo nunca he tenido agujetas en un músculo que ni sabía que existía.
- Yo nunca he usado de excusa «es que ayer hice legs» para rendir menos.
- Yo nunca he cantado (fuera de tono) una canción en mi cabeza para distraerme del dolor.
- Yo nunca he pensado seriamente en vender mi alma por unos pistolas (pistol squats) perfectos.
- Yo nunca he tenido miedo de que se me rompan los leggings durante un squat profundo.
- Yo nunca he confundido mi botella de agua con la de otro y he bebido sin darme cuenta.
- Yo nunca he llegado a casa y me he hechado en el suelo de la entrada, sin fuerzas para llegar al sofá.
- Yo nunca he soñado con WODs y pesas.
- Yo nunca he tenido que parar en medio de un workout para atarme las zapatillas.
- Yo nunca he sentido que mis pulmones iban a explotar durante un assault bike.
- Yo nunca he puesto una cara de sufrimiento tan extrema que el coach me ha preguntado si estoy bien.
- Yo nunca he usado el hashtag #crossfit en una foto que no tenía nada que ver.
- Yo nunca he pensado «¿y si me voy ahora?» a la mitad de un chipper de 30 minutos.
- Yo nunca he envidiado la flexibilidad de la gente que hace pino sin esfuerzo.
- Yo nunca he guardado un chalk a medio usar en mi bolsa durante meses.
- Yo nunca he tenido más dolor en las manos por los callos que en cualquier otro músculo.
- Yo nunca he fingido que entiendo la jerga cuando un veterano habla de «complexes» y «ladders».
- Yo nunca he usado una camiseta de un box al que nunca he ido.
- Yo nunca he medido mi progreso por cuánto menos odio siento hacia los wall balls.
- Yo nunca he hecho un partner WOD y he rezado para que mi pareja sea más fuerte que yo.
- Yo nunca he sudado hasta que me han ardido los ojos.
- Yo nunca he tenido que explicar fuera del box qué es «AMRAP» o «EMOM».
- Yo nunca he comprado un suplemento carísimo que luego nunca he usado.
- Yo nunca he sentido pánico al ver la palabra «thruster» en el pizarrón.
- Yo nunca he usado la frase «es que mi mobilidad es mala» para justificar todo.
- Yo nunca he visto a un nuevo y he pensado «pobrecito, no sabe en lo que se ha metido».
- Yo nunca he hecho un ruido involuntario (gemido, quejido) al levantarme del suelo después del WOD.
- Yo nunca he planeado mi semana en función de los WODs que publican.
- Yo nunca he odiado los double-unders con toda mi alma.
- Yo nunca he pensado que el rope climb es el ejercicio más inútil y peligroso del mundo.
- Yo nunca he bebido café pre-workout y luego he sentido que el corazón se me sale del pecho.
- Yo nunca he tenido más orgullo por un callo roto y sangrante que por cualquier otra cosa.
- Yo nunca he usado la misma sports bra tres días seguidos.
- Yo nunca he llegado a un punto en el WOD donde mi cerebro se desconecta y solo funciona el cuerpo.
- Yo nunca he mirado mi reflejo en el espejo del box y he pensado «vaya, ahí hay músculo».
- Yo nunca he tenido que parar a mitad de un run para caminar y he mirado alrededor para ver si alguien me veía.
- Yo nunca he sentido que el chalk es polvo mágico que me da superpoderes.
- Yo nunca he tenido una pesadilla en la que era un burpee infinito.
- Yo nunca he comido un plátano en el coche de camino al box porque no tenía tiempo.
- Yo nunca he pensado que la gente que hace handstand walks son seres de otro planeta.
- Yo nunca he usado la excusa «es que hoy no he dormido bien» para rendir menos.
- Yo nunca he tenido una rivalidad sana (o no tan sana) con alguien que siempre va a mi misma clase.
- Yo nunca he sudado tanto que se me ha borrado el lápiz de cejas.
- Yo nunca he sentido una alegría desmedida cuando el WOD anunciado se cancela por algún motivo.
- Yo nunca he tenido que googlear «cómo quitar el olor a sudor de la mochila de gimnasio».
- Yo nunca he hecho un PR y he gritado tan fuerte que he asustado a medio box.
- Yo nunca he pensado que las kettlebell swings son un castigo divino.
- Yo nunca he llegado a casa y lo primero que he hecho ha sido mirar los resultados en la app del box.
- Yo nunca he fingido que me estoy atando las zapatillas para descansar unos segundos extra.
- Yo nunca he sentido que mis brazos son de gelatina después de un WOD de muchos pull-ups.
- Yo nunca he tenido una conversación entera sobre proteínas y macros que hubiera sonado a chino hace un año.
- Yo nunca he odiado el assault bike más que a cualquier persona en el mundo.
- Yo nunca he usado ropa interior vieja para entrenar porque total, se va a estropear con el sudor.
- Yo nunca he pensado que el coach nos pone un WOD imposible solo por diversión.
- Yo nunca he tenido que explicar a mi familia qué es «un box» y por qué no es un «gimnasio normal».
- Yo nunca he sentido que el tiempo se ralentiza en la última ronda de un workout.
- Yo nunca he comprado leggings solo porque tenían un dibujo molón, aunque fueran carísimos.
- Yo nunca he tenido más miedo a los box jumps que a cualquier otra cosa en el box.
- Yo nunca he usado la frase «no pain, no gain» en serio, aunque sea un cliché.
- Yo nunca he mirado con nostalgia mi primer par de zapatillas de crossfit, destrozadas y llenas de chalk.
- Yo nunca he sentido que la comunidad del box es mi segunda familia, incluso con todos nuestros defectos y confesiones.









